El proceso de la patata es un negocio sorprendentemente complejo. Requiere una profunda comprensión sobre agricultura, clima y medio ambiente. Pero además: ojo de ingeniero. El papel de la tecnología y la automatización es vital. En el centro de todo esto, encontramos al consumidor con necesidades desafiantes en términos de sabor, apariencia, valores nutricionales, calidad del producto e impacto medioambiental –las necesidades pueden variar de mercado a mercado y de producto a producto